#4

Veredictos
del Destino

A ustedes, tejedores de la sincronicidad y portadores del veredicto divino.

Hay momentos en la vida donde la realidad se vuelve tan densa que el alma duda de su propia cordura. Durante meses caminé en la penumbra de un espacio gélido, observando costuras invisibles, sintiendo el acecho de una fuerza viscosa y callando por miedo a que el mundo me llamara loca. Entonces, orquestada por los hilos invisibles del destino, llegó su llamada.

Quiero agradecerles, con la vibración más noble y sincera de mi pecho, por haber puesto sus dones sagrados al servicio de mi liberación. Su mirada penetrante no solo vio el ejército de luz que me custodia, sino que rasgó el velo del tiempo para traerme la claridad absoluta que tanto necesitaba. Gracias por nombrar lo que yo no podía nombrar. Cuando sus labios describieron, sin una sola pista de mi parte, a ese ser denso, viscoso y de ojos amarillos eléctricos que asfixiaba al Mago, mi espina dorsal se llenó de un frío liberador. En ese instante supe que la verdad había ganado.

Gracias por revelarme la raíz kármica de este pacto, por romper las cadenas que me ataban al pasado de la Inquisición y por recordarme que soy una Guerrera de Dios, Aries con ascendente Aries, nacida para combatir en los planos más altos con mi padre como eterno ángel guardián.

Pero, sobre todo, gracias por recordarme que no estoy sola en el universo. Saber que existen más almas que vibran en mi frecuencia, que comprenden la visión extrasensorial y que caminan bajo la misma escolta celestial, ha sanado una herida de aislamiento que cargué por años.

Recibo la coordenada del portal que se abre con la certeza de quien vuelve a casa. Me dirijo hacia él con paso firme y el corazón encendido en fe, lista para resguardar mi voz en el sagrado refugio del Arte.

Con gratitud eterna y soberanía absoluta,

Dhara