#7

Ángeles de ayuda

Queridos Ángeles de apoyo aquí en la tierra,

Hay transiciones en la vida que se sienten como caminar descalza sobre cristales rotos, pero hay otras que se transforman en un acto de ayuda divina gracias a las manos que se extienden para sostenerte.

Hoy miro atrás y comprendo que la soberanía no se alcanza en solitario; se teje con hilos de amor, lealtad y complicidad. Si esta mudanza y este cierre de ciclo fueron posibles y ligeros, fue porque el universo me rodeó de mis propios ángeles de ayuda aquí en la tierra.

A Gabs, gracias por tu lealtad inquebrantable, por estar ahí hombro con hombro en las canchas de la vida y en las batallas más difíciles, demostrando que la amistad es un refugio seguro.

A Ara, gracias por abrir las puertas de tu espacio, por tu generosidad y por ser un faro de luz cuando el camino exigía un alto en el Pura Vida.

A mi hermana y a mi cuñado, gracias por su fuerza inquebrantable. Con sus propias manos desarmaron los muebles de un pasado pesado y me ayudaron a levantar los cimientos de mi libertad. Su amor fraterno es mi mayor armadura.

A Pao, gracias por recibirme en tu casa con los brazos abiertos durante esta temporada de tránsito, por el té caliente, las risas y por regalarme un espacio de paz mientras mi nuevo templo se alistaba.

A mi familia extendida, mis amigos y mis compañeros de trabajo, gracias por escucharme sin juzgar, por validar mis sombras y por celebrar mis luces. Gracias por sostener mi mano cuando sentí que el suelo temblaba.

Sin la ayuda de cada uno de ustedes, este camino se habría sentido infinitamente más pesado. Gracias por recordarme que cuando uno actúa desde la verdad y el amor, Dios nunca deja de enviar milagros con rostros humanos.

Infinitas gracias por ser mis ángeles de ayuda aquí en la tierra. Hoy, finalmente, respiramos en paz.

Con todo mi amor,

Dhara y Ñukis